sábado, 4 de febrero de 2012

Maria Eugenia Contursi y Fabiola Ferro








RESEÑA: LA NARRACIÓN: USOS Y TEORÍAS

 María Eugenia Contursi y Fabiola Ferro

En el libro Usos y teorías  de  María Eugenia Contursi y Fabiola Ferro presenta de manera general un estudio acerca de la narración y las distintas teorias que se tejen entorno a ello. “No todas las categorías acuerdan a la hora de catalogar un discurso o texto como narrativo; tampoco coinciden  siempre las clasificaciones habituales  que hacen los sujetos sobre ella.”[1] Por lo que a partir de la narratología se busca reconocer cuáles son los diferentes elementos que aparecen dentro de dicha cultura. De esta forma se afirma que la narración desde una visión estructuralista cumple con algunas condiciones: Presenta una forma material que supone el uso de un lenguaje, está ligada a una noción de tiempo que transcurre, avanza y necesita de actores que produzcan cambios. Lo que implica que no se reconoce una figura perfecta e inacabada del texto narrativo, pero si permite tener un referente de estudio y a su vez de construcción u organización dentro de un canon abundante de obras literarias.

El tiempo  y las acciones, se pueden reconocer dentro del marco de la ocasión, el aprovechamiento o no de un momento en la obra literaria. Lo que determina que  si la narración se conoce como discurso construido sobre una línea temporal, hay que determinar cuál es el actor que aparece dentro de dicho tiempo. Y es por esta razón que si en diferentes culturas el tiempo es percibido de una forma diferente así lo es la narración  y se desmiente entonces,  la idea de que el relato es una construcción internacional, transcultural  y unificada. De esta forma se afirma, que el hombre a lo largo de la historia ha necesitado una noción de temporalidad, la cual se puede separar en dos formas básicas, una es el tiempo propio de los proceso de conocimiento y el tiempo instrumental que presenta una variación desde el desarrollo del capitalismo industrial, idea que parece fundamentarse en el momento en que hay apertura a una supuesta “modernización”. Sin embargo el problema se acentúa en el siglo XX en donde se hace un intento por explicar los elementos de la narración.

Así se han construido diversas teorías que intentan analizar aspectos disímiles como son los procedimientos verbales  que en una determinada lengua se utilizan para narrar, los aspectos socio cognitivos que posibilitan la producción y la recepción de la narración, la relación entre  objeto de la narración la construcción lingüística; los usos sociales de la narración; la narración literaria; la narración en la vida cotidiana, etc.De esta forma las autoras proponen presentar unas teorías de la segunda mitad del siglo XX que determinan como “Procedimientos textuales”  y en segunda instancia explican lo que se clasifica como discurso narrativo.

Teorías de la narración.

La lingüística  toma a la narrativa como objeto de estudio, en la medida en que representaba la forma distintiva del texto. La gramática textual y los estructuralistas, manifestaron su interés por el análisis de la forma de los textos por encima de su contenido (distribución de la información, progresión temática, relaciones internas entre otros.) El objeto de estudio es la lengua dentro de un sistema formal y relacional.  No obstante la lingüística supera los límites y en los años 60  nace la pragmática del texto,   lo que permite un  cambio circunstancial en la concepción de texto como producto de una construcción formal y se llega a reconocer la relación entre  lenguaje  y contexto. De la misma forma que se realiza un intento por establecer tipologías textuales que establecieran patrones e clasificación. De igual manera se da dentro  en  Francia una corriente denominada el análisis del discurso que centro su atención en la producción social del sentido. Estos avances, permitieron entender que  el discurso implica un evento comunicativo en donde aparecen diferentes elementos (narrador-narrativo, enunciador- enunciatario) por lo que del tema del que se hable interviene en la forma y el contenido de las producciones lingüísticas.

Estas producciones determinan a su vez la creación de géneros  discursivos  que cada esfera del uso de la lengua elabora  y responde a las diferentes posibilidades de la praxis humana, condicionados  a una dimensión social e histórica. Por lo anterior se establece una línea entre lo que se conoce como tipos de textos y clases textuales,   la segunda conocida como  el conocimiento de una comunidad de las estructuras sociales  que manejan en su cotidianidad.

Estructuras narrativas. Las autoras proponen un estudio  del enfoque de las teorías textuales al estudio de la narración  a través de diferentes autores.Es así como parte de E. Werlich quien señala que la coherencia de los textos está determinada por los lazos referenciales de los elementos textuales. Señala que las bases textuales  representan bases temáticas que introducen y a su vez se sustentan con una serie de secuencias  que caracterizan cinco tipos de texto: descriptivo, narrativo, instruccional, argumentativo y expositivo. Por lo que el inicio  de un texto señala una seria denotativa de cambios y acciones en el texto, tipología que nace por lo tanto en la gramática textual.

Por su parte, Jean Michel Adam, define el texto como una estructura compuesta de secuencias y trabaja sobre los planos de organización textual, en el cual  señala que existe un número de proposiciones elementales  que se denominan secuencias prototípicas, de manera que se organizan en una red relacional jerárquica que se articulan  y al formar las secuencias prototípicas se habla de una narración, descripción, combinación, diálogo y argumentación. Lo cual se esquematizaría a partir de una situación inicial, una complicación, reacción, resolución, situación final y moraleja. A su vez dichas secuencias son caracterizadas como herramientas  cognitivas y comunicativas.

Teun Van Dijk, plantea la noción de superestructura como herramienta que permite  la clasificación de sus textos a partir de su construcción y n o solo su función cognitiva y social, de esta forma se reconoce el orden global de las partes del texto (esquema abstracto) al cual se adapta el texto. Dichos esquemas pueden ser entendidos por cualquier persona  que  maneje el mismo código, y  se pueden manifestar en diferentes sistemas semióticos.  De esta forma Van Dijk reconoce que el texto narrativo debe poseer como punto de partido un suceso o acción  que respondan a un interés  específico.

La superestructura narrativa,  parte de una complicación y una resolución que constituyen el eje del texto narrativo, dichos sucesos acaecen dentro de un marco, que junto con el suceso forma un episodio, y esta unión de episodios constituyen lo que recibe el nombre de trama; al conjunto de trama y evaluación se le conoce como historia., algunas de ellas con moraleja. Robert  Longacre y Stephen Levinsohn exponen una clasificación  a partir de dos parámetros, encadenamiento cronológico y orientación hacia el agente, lo que permite vislumbrar cuatro formas de discurso: narrativo, procedural, de conducta y expositivo. Dicha narración presenta una proyección (situación o acción que es contemplada o anticipada) y tensión (manera objetiva de presentar diferentes puntos de vista)

Este panorama a la luz de estos cuatro autores, señala cuál fue el estudio de la narrativa y de los diferentes tipos de textos que surgieron no solo bajo un estudio desde la lingüística sino de la pragmática, de la intención comunicativa y funcionalidad del texto.

II. El discurso narrativo. Este análisis surge de las relaciones existentes entre texto y contexto. De manera que se puede abordar desde enfoques textuales como la fábula, la cual nace de un momento  inicial hacia un momento final en donde la trama se construye a partir de prolepsis (Adelanto repentino en la historia) y analepsis (alteración de la secuencia cronológica y traslado de acciones al pasado). De manera que “la fábula es la sustancia del contenido y el discurso narrativo  es la expresión de trama y fábula”[2] De manera que para Eco, el discurso narrativo emplea la  dilación (retraso de algo por un tiempo o relatividad en el mismo) para explicar que existen dentro del texto narrativo tres tiempos diferentes, el de la fábula, el discurso y la lectura. La otra técnica se conoce como hipotiposis (descripción emotiva) se dilata el tiempo del  discurso y la lectura en relación con el de la fábula.

El contraste entre realismo y ficción, o narrativa natural y artificial, donde una relata sucesos reales y la otra presupone que dice la verdad, pero al final de cuentas es contado como un ejercicio terapéutico, en el que el individuo reconoce sus orígenes y explora en una realidad que no existe. Lo anterior, da paso a que las autoras expliquen  el contraste entre relato y discurso; autor, narrador, narratario y lector y finalizan con narración tiempo y sujeto. 


[1] CONTURSI, María Eugenia  y Fabiola Ferro. La narración. Usos y teorías.  Editorial Norma. Bogotá. Pág.11

[2] Ibíd. Pág.35



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