lunes, 4 de junio de 2012

DE LA REPRESENTACIÓN A LA CREACIÓN LITERARIA


 


 

DE LA REPRESENTACIÓN A LA CREACIÓN LITERARIA

EN LA NARRATIVA DE ÓSCAR COLLAZOS Y MARIO MENDOZA




“… a no ser que uno esté enamorado o satisfecho, o se deje llevar por la ambición,
o no tenga curiosidad, o esté reconciliado (que parece el sinónimo moderno de la felicidad),
la ciudad es como una máquina monumental, ideada sin descanso para gastar el tiempo,
para devorar ilusiones. Al cabo de algunos días, la búsqueda, la exploración,
pueden volverse siniestras y precipitadas, sudorosamente angustiosas,
 una carrera de obstáculos hechos de Benzedrina y Nembutal.
¿Dónde está lo que buscabas? y, a propósito, ¿qué es lo que buscabas?

Truman Capote

A partir de la segunda mitad del siglo XX el mundo comenzó a experimentar un cambio en su estructura espacial y social: la urbanización desbocada. América Latina, en general, y Colombia, en particular, no fueron ajenas a este nuevo proceso. En el país, las estructuras y mentalidades agrarias se desplazaron y se transformaron, por fuerza de la violencia política sectaria –entre otros factores-, hacia y en los centros urbanos, expandiéndolos tanto en su extensión geográfica como en su contenido cultural. El país rural que predominó desde la Independencia se trocó en un país urbano y busco nuevas formas de representación.

Entre estos procesos de transformación cultural derivados de la urbanización, se ubica la literatura. Las nuevas ciudades trajeron consigo una nueva generación de escritores que sentarían sus esfuerzos literarios en temas crónicos y críticos de la cruda realidad urbana. En ésta, la literatura reflejó características propias de su tiempo en sus temáticas y el pensamiento de sus autores frente a la ciudad real

La inestabilidad, la truculencia, los cambios vertiginosos y la ruptura de los límites. Sin rendir tributo a las tradiciones, ni mucho menos asumir una actitud crítica ante la historia de su país o de su tiempo, expresan con escepticismo su estar en el mundo y su participación en éste contando historias cercanas a su presente, se reconocen ciudadanos contemporáneos y demuestran que su país y sus ficciones forman parte del mundo globalizado y aunque desconfían de las propuestas mesiánica, dan testimonio vivo de la realidad y de los hechos que los agobian.[i]


De esta forma se pretende realizar un análisis a partir de la obra Rencor de Oscar Collazos (Escritor Cartagenero y periodista de opinión) y Apocalipsis de Mario Mendoza (Escritor Bogotano y columnista de Bacánika). Dos generaciones de escritores que enmarcan el nacimiento de un movimiento que contrapone la línea narrativa que se desarrollaba en Gabriel García Márquez. Son ellos quienes captan el escepticismo frente a las vivencias en la ciudad, el tiempo vertiginoso e inestable, el testimonio degradante de la realidad, el erotismo, las concupiscencias, la muerte, la agonía, la soledad y el horror son los temas transversales de estas obras por donde navegan sus personajes – ó ciudadanos reales- . En este sentido, es válido preguntar ¿Es el testimonio un recurso literario o el eje que atraviesa las obras literarias? ¿en que medida se logra una mediatización entre ciudad real y ciudad letrada dentro de su narrativa? ¿cómo la obra literaria realiza una mimesis de su contexto próximo o un entrecruzamiento entre ficción y realidad?
Proyectando esta tendencia literaria particular de los autores mencionados dentro de un corpus que se hace difícil clasificar, el estudio parte desde la visión de algunos teóricos que señalan el punto de partida para escudriñar ciertos elementos de las obras literarias escogidas. Por lo tanto, se puede afirmar que a través del ensayo ciudad letrada de Ángel Rama, se pretende reconocer las relaciones de poder que repercuten en la escritura, pero que han venido sufriendo cambios a lo largo de la historia como producto de la transformación territorial y cultural; identificar las diferencias entre la realidad y la ficción del testimonio con algunas disposiciones del trabajo de investigación de la Universidad de los Andes de Natalia Tobón y  por último reconocer las tensiones entre modernidad y posmodernidad dentro de la narrativa de las obras y la cultura popular a la luz de Omar Rincón y Ana María Amar Sánchez.
Letrados, ciudad y poder
 A lo largo de la historia el dominio de las élites ha dejado relegado a un grupo que es excluido porque se reconoce dentro de la oralidad, pero es ajeno a la escritura. Motivo por el cual la ciudad letrada de la que habla Rama,  muestra un distanciamiento que surge frente a la forma y construcción de quienes no cumplen con el perfil  y las estructuras de los intelectuales. No obstante en el siglo XX, el cambio de las ciudades permite bajar los índices de analfabetismo, acceder a medios informativos, a las academias y por ende al poder; lo que implica un acercamiento a nuevos actores sociales dentro de la clase media y baja.
Lo anterior,  permitió que periodistas, editores y diferentes profesionales que llevaron a la validación del escritor moderno, reconocieran dos posibilidades de ascenso o emancipación, una el hecho de ser político y otra el ser artista, contraposición que se tejía en un proceso de pensamiento independiente y una aparente democratización. El artista, por ejemplo, se cuestionaba por su identidad, el papel del autor y el lector, las tendencias que hasta entonces marcaban un paradigma. Sin embardo la línea entre ciudad real y ciudad letrada crecían para él en una dimensión paralela.
Entender entonces el discurso del autor como práctica, exige reconocer el papel del letrado y la ciudad América Latina y Colombia- específicamente-, de manera que el centro sea reconocer en sus relaciones la construcción de un discurso como proyecto nacional o de identidad dentro de la cuidad letrada. De manera que la incursión de esos nuevos agentes, no espera la creación de obras como parte de un proceso de escritura, sino la representación de los diferentes factores sociales que parten desde las élites hasta lo popular –como una necesidad de reconocimiento- que si bien se conoce desde el modernismo, en lo contemporáneo se convierte no solo en un problema de emancipación ni de reconocimiento desde la literatura, sino de los medios de comunicación y la forma en que dentro de ese rango de letrados, se oficializan las voces de quienes no hacen parte de ese círculo.
Reconocer dichas diferencias en lo contemporáneo se hace mucho más difícil, como se mostrará más adelante, en dónde la figura del escritor bajo un proceso de ficcionalización logra mostrar su realidad como producto de creación en un marco histórico que aplica a este proceso. Lo que confirma que ya sea en Cartagena o en a capital Colombiana, la ciudad fulmina con todo el espíritu humano, comenzando por la corporeidad de Keyla hasta los entrañables sufrimientos de Marcos. Es dentro de este espacio donde se desatan los males sociales, las desigualdades y violencias de todo tipo y es este espacio el que moldea, destruye y reconstruye las vidas de los personajes literarios y de los ciudadanos de la realidad colombiana y mundial. Y es aquí donde pese a la exageración se cree que en esta ciudad letrada se borran las líneas y el papel de quién proyecta estas experiencia se vuelve más cuestionable, por qué ¿cómo se puede encarnar una realidad desde un letrado? ¿Es un juego de seducción que hace uso de las masas como respuesta a un mundo en que el consumo y el mercado son el epicentro?¿es capaz el letrado de solidarizarse con su entorno y desde la mediatización de la escritura recreando los testimonios desde la ficción?
El artista en medio de un proceso de cambio – Testimonio y creación-

La literatura –desde el testimonio como recurso- se convierte en un proceso de apropiación que reconoce una posición ideológica frente a la cultura de masas. Es así como la mediación entre la ciudad letrada y la ciudad real permite que la escritura se convierta en el pensamiento que da cuenta de una visión de mundo y de las mentalidades de la época. Cuando la ciudad real habla, emerge el caos, la imprecisión de la oralidad, lo que implica que dentro de las tensiones entre testimonio y literatura su voz sea la voz de quien la configura.
 Lo que equivale a decir que la lengua es como una naturaleza que se desliza enteramente a través de la palabra del escrito, sin darle, sin embargo, forma alguna, incluso sin alimentarla: es como un círculo abstracto de verdades, fuera del cual, solamente comienza a depositarse la densidad de un verbo solitario[ii]

Y este circulo abstracto de verdades del que habla Gustavo Remendi del ensayo de Rama, señala que dicha forma se da por los intelectuales, quienes tras un ejercicio de poder conectan estas dos ciudades, que si bien existen en el mismo espacio, una pretende dar razón de la otra bajo un proceso de oficialización. Aunque esto corresponde a un proceso de escritura que permite reconocer un panorama de los cambios dentro de sus relaciones con la cultura. De esta forma es necesario establecer los límites entre las élites y el artista, puntos en los que se hace evidente los intereses que se reconocen en lo contemporáneo. Pero antes de esto se hace necesario identificar el momento en el que se establece un proceso de transformación que permite una incursión de las masas.
Es entonces cuando esta necesidad de participación se vuelve  una fisura histórica que cambia el rumbo de la escritura, las masas cansadas de las monarquías buscan crear un centro de resistencia, barrera que permita un mejoramiento de las “condiciones de vida”. Cuando se habla de las revoluciones populares, de denuncia social en América Latina, se habla del movimiento revolucionario en Cuba. Revolución que provoca la caída de la dictadura de Fulgencio Batista y la toma del poder el ejército de Fidel Castro. Suceso que si bien marcó la historia de América, también se reconoce como uno de los referentes dentro de los cuales las masas que habían permanecido en secreto, exigen una forma de representación en la escritura oficial. No obstante, dentro de ese proceso de canalización el testimonio era el grito colectivo.
El testimonio sí busca retar las formas hegemónicas, pues se concentra en un nuevo sujeto antes olvidado, con una forma libre y menos rígida de presentar la historia, que fusiona métodos del periodismo, la literatura, la sociología y la historia, y, a su vez, le da una especial importancia a la otredad, resalta la alteridad e intenta mostrar la heterogeneidad latinoamericana. (…) “El testimonio contemporáneo parte de los hechos y documentos censurados y termina siendo asimilado por sus lectores solidarios como una historia verdadera (subrayado propio) que, eventualmente, habrá de adquirir un valor mítico”. Es decir, el testimonio es anárquico a una historia oficial pero busca oficializar su versión (…) esto es además problemático en la medida en que se considera la marginalidad como único espacio para escribir la ‘nueva’ historia: “La conciencia marginal queda privilegiada como la más idónea para reescribir la historia y revaluar el presente”[iii]

Lo que implica que la marginalidad se convierte en fuente principal en la configuración de historia, se retoman algunos de los elementos que golpean la sociedad para crear una articulación entre el testimonio y la problemática nacional. Motivación que puede radicar en uno de los principales recursos dentro de la crónica, la crítica etc. Eso explica el hecho de que hacer un contraste entre los mundos paralelos que se tejen en una sociedad, se focalizan en lo popular, ya que se muestra cierta denuncia de lo se vive, de las condiciones de quienes sin tener la posibilidad de acceder a la escritura oficial quieren ser escuchados y reconocidos pero no exige que la literatura tenga un compromiso ni con la historia ni con las otras disciplinas, su compromiso es con ella misma y con las mentes de quienes la leen.  
Aristóteles nos decía que el arte) o donde lo bello se hace, presenta la vida miméticamente, esto es, dentro del ámbito de la plausibilidad y la posibilidad. No basta con imitar la realidad, hay que buscar lo agradable y lo maravilloso. Lo bello se encuentra cuando se ahonda dentro de nuevos universos de sentido y se producen nuevos mundos. «Se debe preferir lo imposible verosímil a lo posible increíble>>[iv]

Lo interesante es ver como a través de Aristóteles el arte dentro de un proceso de representación de la realidad implica una conexión en lo contemporáneo con un proceso que sale de si mismo. Pese a su concepción de mimesis, todos los recursos del medio, se apropian y responden a una necesidad tanto de los lectores como de los escritores de hacer catarsis a través de la escritura. Al igual,  retomar desde el realismo el papel del artista, es creer que el mismo debe emparentarse con los arquetipos de su ciudad bajo una pensamiento racional,  estructural, pero que en nada se conecta con Collazos y Mendoza, quienes como producto de un movimiento que explota en el modernismo hispanoamericano, el surrealismo europeo desemboca en lo contemporáneo y ve a este artista como un misterio, una voz nocturna, que va más allá de un ejercicio informativo.
Mostrar la visión desconocida desde la periferia, se convierte en una de las formas de mediatización, ya que en la literatura, especialmente la testimonial, se habla de patrones que corresponden con lo histórico, pero que la narrativa de estudio se constituyen como una base que fundamenta parte de su despliegue como escritor.
El testimonio fue una expresión ideológica de la revolución ya que ésta buscó un género literario para declarar los sufrimientos y atropellos cometidos en una nación o pueblo.(…) El testimonio como consecuencia de una necesidad de expresión literaria durante las luchas armadas se vierte a través de la literatura.(…) Aquí el autor se refiere a que el testimonio es más eficaz por medio de la ficción ya que el relato real debe ser verosímil, acercándose a la manera fidedigna de los hechos ocurridos y la ficcionalidad, como un elemento constituyente del relato, transforma la realidad en literatura, no disminuyendo su grado de verosimilitud.[v]

La disonancia surge en la medida en que no se reconoce la diferencia entre testimonio y ficción. Y es allí donde se busca mediatizar la oralidad y el discurso no oficial en punto de creación, erupción, origen y despertar. Es así como estas voces adquieren un valor mítico, ficcional, muestran una de las forma de colocar tras nombres y personajes una realidad que se desplaza, cambia y “en muchas ocasiones” pretende denunciar la sectorización y la forma en la que se ha manejado el poder nacional. En ese proceso de creación nace el artista, se borra la línea entre lo verosímil y la ficción. La literatura hace uso de testimonios, cartas, documentos, fechas, sucesos históricos, entre otros, como parte de su invención. Su relación con el referente parece en ocasiones un juego, un artificio que se construye desde el pensamiento hasta la gestación de una realidad ficcional.
Dentro de esta línea literaria y cultural, obras como Rencor y Apocalipsis,  representan dos generaciones que tras la fuerza de la escritura, han creado una realidad paralela y como en el Quijote de Pierre Menard (Compilación del libro ficciones de Borges) su fin no es la representación, es la forma de un estilo propio. Es una nueva mirada que se desconecta de su ciudad y crea una escultura nueva como parte de la solidaridad con su entorno.
“La ciudad es abordada en su imprenta de ciudadano en el mundo… Desde sus comienzos la prosa de  Óscar Collazos es deliberadamente urbana y ha mostrado el proceso de formación y asimilación de la ciudad a través de individuos corrientes, al aportar la imagen de la lengua hablada con la escrita que muestra una espacialidad sugestivamente íntima, se revela entre el monólogo y el diálogo indirecto e interior de personajes periféricos cuya,  palabra fluye de manera vital y corriente”.[vi]
En una entrevista que le hizo Álvaro Antonio Bernal en el blog, La hojarasca  a Mario Mendoza,
AB. ¿Cómo un escritor que pertenece a la clase alta se relaciona con un submundo tan bajo, tan clandestino como el que describe usted en algunas novelas escenificadas en el centro o el sur de Bogotá?
MM. Por lo que le acabo de decir Álvaro, porque salgo de mi casa a los diecisiete, dieciocho años... estudiaba medicina en la Universidad Nacional y después ya cuando me paso a estudiar Filosofía y Letras tengo que salir de la casa. Soy prácticamente expulsado de la familia y me toca comenzar a rebuscarme la vida y comenzar un poco como a estar en la guerra diaria y cotidiana. Soy un estudiante que por un lado logra entrar a una universidad privada, pero que por el otro no tenía para comprar zapatos, y no tenía ni con qué trasportarme hasta la universidad y muchas veces tenía que irme a pie. Esos fueron cinco años donde mis compañeros diarios de pensión y de inquilinato no fueron los burgueses ni fue la gente más adinerada, todo lo contrario era la gente más dolida que estaba con el peso encima y con las botas de la clase rica sobre el cuello. Eso me dio una sensibilidad, me implicó por supuesto unos niveles de solidaridad y unos niveles también de hermandad que no olvidé a lo largo de toda mi vida y a los que sigo perteneciendo. Sigo creyendo que soy parte de esta gente, ellos son los protagonistas de mis libros.[vii]

Es así como se explica la fijación del autor en estos sectores, que si bien desde lo empírico recogen elementos fundamentales de su realidad, no indican que exista una relación directa con sus personajes. Además el propósito como el mismo lo hace en su narrativa es configurar no un ser sino una colectividad que tras un ejercicio de cooperación plasma su experiencias. De hecho pareciera que uno de sus personajes, Marcelo, señalara parte de lo que significa el oficio del escritor en su relación con las culturas de masas.

[Marcelo habla con Tafur] El escritor es perseguido por las voces temblorosas que emiten las zonas oscuras de la ciudad moderna, no se conoce la paz ni el silencio, y tarde o temprano sucumbe ante esa algarabía ensordecedora. Nos preguntábamos con Marcelo cuándo aparecería un escritor capaz de oír los aullidos bogotanos, alguien que no temiera en convertirse en médium y plasmara esas palabras angustiantes que provenían de gargantas atravesadas por la desilusión, la soledad y la muerte.[viii]


Por su parte Collazos se convierte en una figura que también permite recuperar la mirada oculta sobre uno de los lugares turísticos más importantes de Colombia.  La Cartagena histórica, el patrimonio cultural de la humanidad, esconde en sus casas un horror, un maltrato, una tortura. La protagonista encuentra en esa ciudad unos socavones inmundos donde su vida se hará pedazos. La ciudad oficial, la de los planes culturales, no le interesa al autor. Lo que hay en su libro es un viaje a la profundidad vergonzante de un inframundo venenoso y letal que a diferencia de los medios masivos muestra la otra cara de Bolívar. Y pese a los referentes que existen de la existencia de esta adolescente, es el referente el que se recrea en medio de la historia.

Ese movimiento de apropiación produce una movilidad de las fronteras aunque no las borra; se trata en todos los casos de una narrativa perteneciente al sistema literario, escrita -y leída-desde él y que como tal, está en permanente relación con el canon en la búsqueda por remplazarlo y ocupar su lugar. Las formas "bajas" o "menores" son aquellas prácticas que no han sido incorporadas todavía a la literatura o que se sitúan en el límite de ella. Implican una relación móvil, de tensión, en la que puede haber diferentes modos de confrontación o fusión. El vínculo entre las dos culturas ha sido entonces un proceso de continua lucha y conflicto en que ambas se han apropiado de parte de la otra. Si bien ha predominado un proceso de descalificación y exclusión que rechaza y deja fuera de la cultura canonizada, sacralizada, las formas populares y masivas, la literatura que me ocupa ha abierto un espacio mucho más lábil: su uso implica siempre, a pesar de las distancias que se restituyen, un reconocimiento y un ingreso al sistema.[ix]

Empero, los académicos suelen caer en la trampa de creer que en literatura sólo existe la conexión con la tradición, nada más. Se cree que el escritor se conecta con los anteriores y a ellos les debe su mundo, su construcción, su obra. Afirmación que si bien no es cierta, se entiende en la medida en que la tradición da ciertas claves, usos, modos mediante los cuales se aprende a extender el lenguaje, a duplicarlo, a jugar con sus potencias y sus fuerzas. Pero la clave está en un misterio que hasta ahora no tiene solución, no se sabe cómo opera porque pertenece a los meandros del inconsciente: la suplantación del mundo de afuera por el mundo literario. Lo que Vargas Llosa llama “el deicidio”, es eso, la muerte del Creador y el surgimiento de una deidad pequeña que se erige como una posibilidad real: el artista. ¿Por qué alguien decide que la realidad externa no es suficiente y crea otra paralela? Difícil definir cómo ni por qué. Parte del encanto es justamente el misterio. Lo cierto es que muchos escritores fracasan en su carrera porque no tienen un mundo propio, una mirada propia, un universo independiente.

Si la ciudad, (…) habla a sus habitantes y nosotros le hablamos a nuestra ciudad, ese diálogo resulta interrumpido en estos relatos del fin de siglo. Los personajes se repliegan y ya no acuden a la cultura de masas como un sistema que permite decodificar los signos de la ciudad, antes bien sustituyen con ella el contacto con el mundo exterior. El espacio urbano, en particular desde el siglo XIX, se ha vuelto protagonista de gran cantidad de relatos y su representación literaria ha sido siempre particularmente significante, (…) han vuelto familiar lo virtual y ajeno el mundo cotidiano, también han proporcionado el único refugio seguro frente a una ciudad que se siente vacía y peligrosa[x]

Seducción y medios masivos de comunicación

En las ciudades que aquí se delimitan, se muestra La estructura del Estado, sus aparatos represivos y legales, mantienen el estatus quo social. Las leyes, por ejemplo, favorecen al gran capital manteniendo a la fuerza laboral en condiciones desesperantes que van desde el empleo precario –bajos salarios, jornadas extensas, desprovistos de seguridad social, etc.- hasta la segregación total –la clase no consumidora ni productora, los mal llamados “desechables”. También este sistema desigual presenta en Colombia la guerra por la tierra y su consecuencia inmediata: el desplazamiento, el grifo social que llena las ciudades de desterrados cuyo único camino es la prostitución, la delincuencia o la indigencia. En una visión general, este tipo de violencia –que se puede enmarcar como política y económica- se puede catalogar como una macro-violencia derivada de las acciones del Estado. En forma macro todo ciudadano la padece, directa e indirectamente, pero cada uno la vive desde su experiencia particular.

Esa gran violencia se encarna en los seres urbanos, en sus vidas cotidianas, dentro de sus hogares, en su intimidad. Las vivencias de cada ciudadano moldean la violencia política y económica, reproduciendo en los hogares los que sucede en el exterior del país. El machismo, propio de la sociedad patriarcal capitalista, la prostitución, en especial de niñas y adolescentes, la explotación laboral y el empleo basura, el racismo, la xenofobia, las psicopatías, y la criminalidad común son síntomas de esa macro-violencia, las micro-violencias a las que hacen frente los ciudadanos, lo que implica que estas manifestaciones, se conviertan en fuerzas que si bien enajenan la cultura, los medios masivos de comunicación, muestran un trasfondo que pese a si es el eje o no de la obra, se convierte en un panorama que expone las problemáticas colectivas de una forma particular.

De esta forma, hablar de un fenómeno, o de una construcción paródica o pastiche como muestra de un cúmulo de sucesos, no es lo que aquí se presenta. Por el contrario dentro de las obras se permite que como lo decía Hemingway, reconocer la punta de iceberg, la octava parte de un tempano que se esconde bajo las profundidades del agua.

[Baudrillard], La seducción es "la forma informal de lo político". Sus estrategias necesitan de la postergación y la decepción para triunfar. Ese juego crea una  zona en la que esta literatura constituye su propia forma de politización. Podría pensarse que estas obras elaboran una respuesta a la posición adorniana; en cierto modo cierran la discusión y las dicotomías impuestas. Ya no se trata de que el contacto con la cultura de masas produzca fatalmente alienación o consolación despolitizada como único resultado. Seducir para decepcionar y abandonar, el placer de establecer otras reglas de juego, un nuevo ritual, puede ser un juego político serio.


Ahora, si bien es cierto, existen un sinnúmero de problemáticas que atraviesan la realidad, en esta narrativa, interesa la creación de los personajes que señalan parte de lo que puede significar una similitud con el contexto; pero, no existe un compromiso con ninguna ideología (porque se vuelve al inicio del ensayo, en el que se muestra el nuevo paradigma del escritor). Asimismo, este proceso de seducción se subvierte, en la medida en que existe una articulación directa entre distintos elementos, por ejemplo, desde el mismo título, hasta la forma en la que se desarrolla un argumento, que aunque presenta una conexión con los medios masivos de comunicación- especialmente rencor- , el punto central es que al igual que existe un cambio en las ciudades, también lo ha manifestado la literatura.

Es así como en las obras no muestran un discurso intelectual o una posición ideológica. Es un proceso en el que el escritor no elige, no decide, no piensa. Ese mundo de outsiders se impone, los visita, los usa para llegar a la página y existir. En algunas de sus entrevistas[xi], el autor de apocalipsis señala que desde muy joven sintió el llamado del margen, de lo que está afuera, en extramuros, de lo que sucedía más allá de las paredes del feudo. Lo prohibido. El desierto. Bajo los cuales señala que lo complejo de estos procesos es que son justamente irracionales, misteriosos, únicos, indescifrables. Esos seres están vivos de verdad en otra dimensión, existen, viven, sufren, lloran, se enamoran, mueren. En las otras disciplinas no. En la antropología o en la filosofía se trata de ideas, de posiciones ideológicas, de razones. En literatura se trata de personas, de individuos vivos, que existen en universos paralelos. Si esto es así, significa entonces que el escritor es como un médium a través del cual surgen otros. El cuerpo y la psique del escritor son invadidos, poseídos, tomados por otros seres. El narrador deviene otros, prolifera, se subdivide, crece y se transforma.

En mi voz, está el clamor de un continente que aguanta sin quejarse. Yo no soy yo, soy una multitud delirante, una horda de renegados y olvidados, un aullido de angustia y de impotencia al mismo tiempo, Y quiero que quede claro que este grito es desgarrado, es decir, que lo que menos me interesa es que sea bello, a menos que la desesperación sea hermosa[xii]. 


En rencor, Keyla, la protagonista, es una chica de 16 años que narra frente a un camarógrafo, (que traspone la figura del autor, usa este recurso no con el ánimo de dejar de ser novela), los sufrimientos de una menor violada por su padre,  enamorada de un pandillero y con una madre que trabaja para una familia acomodada. Su historia, reproduce toda la tragedia que vive al interior de su familia y en el contexto social en el que vive. “Toda mi vida desde que llegué a este barrio, estuve rodeada de malandros, de muchachos malos. Aquí hay más muchachos malos que buenos (…) Si no son malos se hacen los malos para que los respeten, si son buenos todos los joden, así que lo que quiere un muchacho es volverse malo.”[xiii] Este personaje particular, narra frente al camarógrafo el drama que vivió en todas sus dimensiones no con el propósito de obtener fama, ni pertenecer a una colectividad. Su narración, se convierte en la voz  que entrecruza la ficción con la realidad. Su motivación a diferencia de los medios masivos de comunicación, es recapitular su vida y entregarla de forma genuina. Asimismo quiere recoger las vivencias de quienes como ella sufrieron las consecuencias de una disfunción familiar y el desplazamiento. Lo que explica que su marginalidad, se convierte en una fuente de representación y no de trasfiguración en la que la ceremonia, la celebración ni el juego -prácticas de seducción-  son la razón política que encierra la obra.

De la misma forma,  existe una relación directa entre el título y el caso específico de Keyla “El rencor es una rabia que va creciendo y nunca se va, parece que se fuera a veces y, cuando uno menos lo piensa, vuelve a meterse en el cuerpo y en los pensamientos”[xiv].  Un rencor que nace frente a  la discriminación social y sicológica a la que se enfrenta como producto del capitalismo: “conocí una casa de ricos y desde ese día sentí que éramos más pobres de lo que éramos (…) De pronto era cierto lo que pensaba, había vivido en un rancho asqueroso durmiendo sobre un colchón destripado, saliendo a un patio lleno de barro a unas calles inundadas de agua sucia de donde salían las ratas.”[xv]  En este abismo social, el único camino que le queda a Keyla es la prostitución. La protagonista es  aplastada y no existe la posibilidad de una redención. El descenso a los infiernos es implacable, demoledor, sin retorno. Se puede hablar de un ciudadano con principios  en un mundo dónde lo importante no es ser sino tener. Este argumento que si bien muestra una clara realidad en el marco de la ficción, surge en una necesidad de identificación, más no, en una ironía que se esconde dentro de la denuncia social.

Del mismo modo en la obra de Mendoza, el autor expone desde el título, una relación entre los personajes y el tiempo que se describe. Es una saga que nace  en La ciudad de los Umbrales, y culmina en Apocalipsis. Su línea  narrativa toma como centro: la soledad, la desesperación y la muerte en la urbe. Sin embargo los temas se trasponen como salida a un mundo que al igual que un proyecto moderno, trajo consigo guerras, destrucción y caos. Es así como desde el epicentro, se llega a un desplazamiento que toma la vida de quienes en su infancia tejen una amistad en el barrio Quiroga, y después, toman vías diferentes, uno de ellos la medicina, la escritura, el dibujo y la fotografía.

Marcos el protagonista principal, queda huérfano, su padre decide suicidarse dadas las condiciones de vida (cáncer), deja consigo una carta, en la que advierte la existencia de un hermano menor que tiene problemas mentales, la forma en que murió su madre y la manera en la que considera debe subsistir su hijo. Es así como se da inició a una historia, que conectada por el protagonista, se convierte en el desenlace de otras obras que anteceden la misma. Cabe aclarar que en ninguna de ellas, existe un final feliz, lo que se rescatan, son momentos, episodios que al igual que una cámara fotográfica detiene el tiempo y lo muestra de forma general. Con muerte inicia la obra y con muerte termina,  el protagonista sufre una enfermedad y escoge suicidarse.

Es por eso que tras esa canalización, Marcos, como artista, no como ente paródico,  siente ese misterio. Toma fotografías de fuerzas a las que él llama “puertas”, es decir, conexiones, umbrales que nos conducen a otros mundos. La Bogotá letrada se transforma en una Bogotá capturada en instantáneas que revelan agujeros, intersticios, pequeñas rendijas a través de las cuales la ciudad se ensancha a otras dimensiones posibles, a otras voces, a otras miradas. Es así como la realidad se vuelve en el arte caleidoscópica, múltiple, multiforme. No hay una realidad, una verdad, una razón de ser. Lo que hay es una suma de fuerzas que se despliega como un abanico, un juego de modelos, una serie de vectores que se entrecruzan conformando figuras fantasmagóricas. Por eso el artista es como un chamán, como un brujo que convoca en su interior espíritus que poco a poco van tomando rostro y forma gracias a su capacidad para engendrar. No basta con testimoniar, con asumir posiciones, con defender ideas con argumentos sólidos. Se trata de tener útero y matriz, de dar a luz, de dejar que los espíritus proliferen, encarnen y lleguen al mundo para agigantarlo con su desdicha, su soberbia o su plenitud liberadora.

Empero, los medios de comunicación no están en correlación con lo se muestra en estás obras, ya que en ninguna de ellas se pretende hacer de la narrativa un espectáculo, una forma de ironizar la realidad política, un recurso que pese a su corte narrativo se subvierta a la línea que se llevaba. Lo que si hace, es configurar historias que cambian el paradigma dentro del canon literario que se había tejido desde Gabriel García Márquez, aunque, esto señale un proceso de creación que surge de un cambio en la ciudades.

Los medios de comunicación nos venden la idea de que «somos dioses»: ya que nos fundamos en nosotros mismos, no necesitamos de ilustradores, ni de razones para ser exitosos; sólo debemos ser expertos en la narrativa, el espectáculo y el entretenimiento. La narración-entretenimiento-espectáculo es nuestra tradición y nuestra actualidad. Hemos devenido en hamo zappings, habitantes unas estéticas mediáticas que nos dicen que nuestra vida es una película que debe ser vivida de manera espectacular y cuyo sentido es el entretenimiento. El resultado: una época en la cual el gusto predominante tiene marcas de exceso, pensamiento leve, celebridades mediáticas y actitudes facilistas de felicidad.[xvi]

En la obra Rencor de Óscar Collazos, la violencia no es el estereotipo de violencia política en Colombia (guerrilla, narcotráfico, paramilitarismo), sino una violencia íntima, secreta, a puerta cerrada, y no por eso menos cruel; en ella viaja el autor y pone a disposición una serie de acontecimientos que identifican en cierta forma adolescentes que son producto del desplazamiento y gestan su vida en medio de condiciones que depende de la voluntad de quienes conociendo su situación busca obtener una prestación.

Finalmente tras el estudio de algunos teóricos y de una lectura propia, se hizo exégesis de algunos elementos en la obra Apocalipsis de Mendoza y rencor de Oscar Collazos. Por lo tanto, se puede afirmar que a través del ensayo ciudad letrada de Ángel Rama, se reconocieron los nuevos actores sociales como producto de un proceso de cambio social y territorial, que marcó de manera directa la relación entre ciudad y literatura. De esta forma se llegaron a algunas conclusiones: Primero, el letrado tras un figura de poder, se convierte en un ente que tras un proceso de creación, subvierte el papel del escritor dentro de un proceso de simple representación; segundo,  se convierte en la figura que bajo una dimensión paralela, construye voces reales que identifican al lector y le permiten tener un proceso de apropiación que no se enmarca dentro de la mediación medios y cultura, sino escritor y obra. De esta forma, tras la figura de un autor que escucha detrás de una cámara, se  reconoce la figura de un ente que simula una realidad pero no se sale de lo que encierra la novela, por el contrario, usa los recursos y no los traiciona. Asimismo en la obra de Mendoza, se esconde tras la voz de un escritor, un médico y un fotógrafo la fuerza de un colectivo que le da vida a sus personajes, pero que adquiere vida no solo en los actantes, sino en el tiempo que se describe. Y por último se diferencia que el pensamiento del artista, no se compromete con una ideología, como la filosofía, la antropología, la socio- crítica, entre otras, sino que por el contrario se conecta con el inconsciente y se convierte en el médium que tras su narración borra las líneas entre realidad y ficción.





[i] GIRALDO, Luz Mary, “Después de las grandes rabias y los hermosos errores” en: Cuentos Caníbales. Antología de nuevos narradores colombianos, Alfaguara, Bogotá. 2002. Prólogo, Pág. 7.


[ii] REMEDI, G. (Pittsburgh: Univ. of Pittsburgh-Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana (IILI), Serie «Biblioteca de América»). Ciudad letrada: Angel Rama y la espacialización del análisis cultural. Angel Rama. Estudios críticos, 97-122.


[iii] TOBÓN, N. (2008). Una reflexión sobre la narrativa testimonial: Alfredo Molano y el narcotráfico.La realidad y la ficción del testimonio. . Bogotá: Universidad de los Andes. Monografía.


[iv] RINCÓN, O. ( (2006)). Narrativas Mediáticas: O cómo se cuenta la sociedad del entretenimiento. Barcelona: Gedisa Editorial.Pág. 13


[v] Ibíd.pág 4.


[vi] GIRALDO, Luz Mary, Cuentos y relatos de la literatura Colombiana, Fondo de Cultura Económica, Tomo II, México D. F. 2005. Pág. 7.



[viii] MENDOZA, M. (2011). Apocalipsis. Bogotá: Planeta. Pág. 97


[ix] AMAR SÁNCHEZ, A. María. Juegos de seducción y traición. Buenos Aires: Beatriz Viterbo Editora, 2000.


[x] Ibíd. 160 -161



[xii] MENDOZA, M. (2011). Apocalipsis. Bogotá: Planeta.


[xiii] COLLAZOS, Oscar, Rencor, Editorial Planeta, quinta edición, Bogotá. 2006. Pág. 15.


[xiv] Ibíd., Pág. 14.




[xv] Ibíd., Pág. 18-19.


[xvi] RINCÓN, O. ( (2006)). Narrativas Mediáticas: O cómo se cuenta la sociedad del entretenimiento. Barcelona: Gedisa Editorial.

lunes, 28 de mayo de 2012

(Post) literatura, mercado y espectáculo













(Post) literatura, mercado y espectáculo en la escritura de Efraím Medina Reyes

Alejandro Quin Medina.

Universidad de Michigan


El autor propone leer la obra de Efraím Medina como parte del espacio pos- literario, en el que se evidencia una contraposición entre la institución literaria con el mercado y la industria cultural. Sin embargo la obra de Medina está dentro del mercado pero presenta una crítica de los de los elementos que contiene. De esta forma introduce su texto con una pregunta a la cual trata de dar respuesta a lo largo del texto ¿es posible hablar de una literatura pos literaria?, para lo cual argumenta que aunque la pregunta muestra una cierta contradicción en la medida en que se niega la misma categoría, la literatura se concibe como una institución socio-estética configurada históricamente y que obedecer a su rigidez no permite analizar el trasfondo dentro de la obra de Medina.

Es así como el libro Erase una vez el amor pero  tuve que matarlo de Efraím Medina Reyes, se propone realizar a través de una acto dialéctico, una forma de superar la literatura y según el sacarla del lugar en el cual se encuentra. Y dichos textos emergen en un momento en el cual dicha literatura hace parte de un momento en que el mercado y el capitalismo se han apropiado de la practica discursiva

Con esto Medina Reyes no sólo está distanciándose de una concepción tradicional de la literatura sino que muestra un vínculo entre escritura, medios y mercado. Por lo que se hace necesario recapitular las formas de relación de estos vínculos desde el modernismo latinoamericano. Desde la concepción europea del arte por el arte, se dio apertura a una visión estética bajo la cual la autonomía que se despertó en el boom, permitiría un cambio no solo en el mercado sino en la profesionalización del escritor. Esta producción literaria aunque permitía la independencia de los mismos buscaba responder a un nuevo proceso de demanda que no había sido posible en años anteriores.

Debido a este impacto cultural, los escritores del Boom se convirtieron en la unión directo entre medios y literatura, eran los ejes del momento, todo el mundo los leía, los estudiaba y buscaba en ellos una serie de identificación, que salen de lo nacional y trascienden a diferentes lugares del mundo. De esta forma Efraím Median se convierte en uno de los puentes en los que la literatura y los medios son parte de la realidad y la mediación directa y que de una forma u otra enajenan el mercado y la cultura.

Un ejemplo es la generación McOndo, bajo la cual el espectáculo se traspone como real, el mercado genera una trasformación que lleva a escritores como Medina a buscar una escritura que a través de la crítica y la ironía hable de eso que es el mercado como tema y realidad. De esta forma el autor retoma algunos textos que muestran dicha dicotomía entre literatura y  mercado, y cómo en un plano de inmanencia se presenta un choque que se va a denominar pos literatura. En Psique y Melón, por ejemplo, el autor busca representar como a partir de la vida de un hombre, quien después de ser descubierto masturbándose, es rechazado por la sociedad y por su familia hasta el punto de querer suicidarse. No obstante tras las charlas con uno de sus amigos, logras que después de sus declaraciones se convierta en uno de los hombres más famosas de la ciudad y al igual que una canción exitosa, haga alarde de la fama. Su momento es uno, la fama no hace parte de la eternidad.

 Simulacro, ironía y velocidad

En la línea de lo que se constituye como posmoderno, se toman los planteamientos de Fredric Jameson quien habla de uno de los elementos más característicos en la cultura: El simulacro, el cual  va directamente ligado con el signo y cómo este ha venido teniendo cambios en cuanto su relación con su referente, el significante. Se habla entonces del simulacro como una forma de ironizar la industria cultural y la sociedad del espectáculo.

Por lo que se concluye, que los textos de Medina no están por fuera de lo que se conoce en el mercado, pero si buscan dar una visión en la que  el mercado se convierte en personaje y es capaz de transformar el interior de las narraciones. Se podría reconocer una autoconciencia del lenguaje, en el a partir de metáforas, se trata de plantear una realidad en que los medios se apropian de las nuevas formas de narración y es ahí cuando la literatura tiene que mediar con dichos cambios y tratar de crear una resistencia a partir de la sátira. Conocer la manipulación y la mediación entre la escritura y el mercado, permitan que escritos como los de Efraím Medina se conviertan en una forma de reflexión sobre el papel de la literatura en un momento en el que los medios masivos se han apropiado no solo de  las masas sino de la ignorancia política que se esconde.

domingo, 27 de mayo de 2012






Juegos de seducción y traición
Literatura y cultura de masas
De:  Ana María Amar Sánchez

De acuerdo con la postura de Ana María Amar Sánchez, es inevitable desde la literatura reconocer ciertas posturas críticas que no enmarquen de una u otra forma las diferencias de la cultura de masas. En este estudio se pretenden señalar los puntos de convergencia y lo espacios en los que dichas diferencias se hacen evidentes. No obstante, la clase baja es sinónimo de un proceso de desacreditación y desprestigio en contraste con la clase alta, bajo la cual lo popular carece de forma.
El estudio del vínculo de la literatura con los géneros y la estética de la cultura masiva, muestra que en el siglo XX las formas de reproducción técnica han llevado a la mediatización y representación a través de los diferentes medios de comunicación: La radio, la televisión, el cine, las historietas, entre otros. Aunque dicha representación muestre un choque cultural entre  dos clases, siendo la baja la que recibe adjetivos negativos o  peyorativos frente a la clase alta, quien se califica a sí misma como culta y oficial. Lo popular renace en una ciudad real, en la que prevalece el caos, la imprecisión y la oralidad.

Es así como a través de diferentes ejemplos, se busca explicar la distinción y apropiación de dichas posturas en la literatura. Roger Chartier, Carlo Ginzburg se articulan con las propuestas de Bajtin, quien puso el acento en la relación alto – bajo, en  sus ejemplos toma a Rabelais como punto de partida en la comprensión de la cultura popular desde una visión oficial, culta y perteneciente a la clase alta, busca ver la relación entre los dos tipos de discursos dentro de la literatura mostrando así una relación entre las mismas, en la medida en que se entrecruzan dichos discursos en un proceso de narración.

Además de ello, el uso, apropiación e hibridez dentro de las culturas,  se reconocen a través de los planteamientos de Martín Barbero y Canclini. El primero  analiza la comunicación como una cuestión de mediaciones y no de medios, se enfoca en el proceso de la recepción y lo popular se convierte en un espacio dinámico en el que se representa la cultura de masas. El segundo, analiza lo culto, popular y masivo como parte de una construcción cultural, y piensa que ambos polos aparecen como escenarios donde existen procesos de hibridación.

Cabe destacar dentro de esta distinción, la postura política, ya que a lo largo del siglo XX se han tejido debates en los cuales uno presenta cierta influencia de las ideas adornianas y de Benjamin. Es así como se afirma que  desde el ensayo  la industria cultural señala: “quedan sentadas las bases del enfoque acusatorio contra la cultura de masas: es engaño, repetición, semejanza e imitación y su capacidad de producir entretenimiento funciona como un mecanismo de despolitizar y generar un consumo alienado”. Bajo esta línea siguen H. Enzensberger y G. Vattimo. No obstante la verdadera respuesta a partir de las diferentes instituciones o decretos, la única salida subyace en la literatura.

A partir de esto se reconoce un crecimiento de las ciudades, el testimonio y la voz popular, se fortalecen las nuevas identidades con la “modernización de América Latina”  y aunque ante los ojos de la élite, lo popular se concibe como lo no oficial y marginal, se busca la legitimación de las masas  a través de los medios  y la literatura. Es así como desde el periodismo se inquiere una forma de comunicación, la poesía introduce la vida espiritual no dicho desde lo religioso sino desde lo patriótico, se convierte en palabra y se conecta con el iletrado a través de la oralidad, la telenovela se libera de la censura e invierte lo privado y lo público. La literatura presenta una forma de subsistencia y una mediación con los medios masivos de comunicación, que tras un paso de apropiación del género existe la posibilidad de ironizar o hablar del trasfondo político y social.

 En ese proceso de apropiación, la literatura culta ha transformado los códigos masivos y de esta forma ha encantado a un lector masivo  y flexibilizado su discurso. De esta forma La parodia y el pastiche según Frederic Jamenson. La parodia permite usa como principal recurso la ironía como forma de marcar distancia y el pastiche se convierte en una forma de disolver las jerarquías a través de la hibridación del discurso. Por tal razón muchos de los escritores hacen uso de estos elementos y se apropian del código pero no con el propósito de representar lo popular, sino que traicionan el mismo dentro de  cada uno de los géneros, es así como la seducción se convierte en el artificio para exigir una forma de reflexión y una estrategia para que el lector se cuestione frente a estas nuevas formas de creación literaria. 

domingo, 25 de marzo de 2012

Anibal Ford


       Hombre sobre un mar de nubes, C.D. Friedrich.


Reseña: Navegaciones                               
Comunicación, cultura y crisis de Aníbal Ford
Oliver Sacks, es un neurólogo que se ha dedicado a plasmar las experiencias de sus pacientes, de esta forma  cuenta casos clínicos a través de un estilo literario poco formal. Además de ello ha buscado la manera de investigar y explicar que en la neurosicología existe un desplazamiento en la funcionalidad de los hemisferios  en las personas sordas.
En sus estudios  profundiza acerca de  las relaciones entre hemisferio derecho e izquierdo en  los sistemas de comunicación. Describe en  las investigaciones, que mediante trabajos de campo se llega a encontrar la existencia de ,gramáticas espaciales,  las cuáles están  ubicadas, en el caso de los sordos, en el hemisferio izquierdo debiendo estar en el derecho, lo que implica un interrogante frente a la fragmentación y funcionalidad existente en cada uno de ellos. Además, en este grupo de personas se reconocen dos facetas: la icónica y la abstracta, reconociendo lo concreto como lo primitivo y  como abstracto  algo que debe ser elevado. Por lo que Sacks vislumbra dos problemáticas: la primera hace referencia al lenguaje frente a las posibles gramáticas no verbales y en segunda instancia la estructura cognitiva de los pueblos orales frente a la de aquellos que han accedido a la escritura.
Culturas populares y medios de comunicación: Desde 1840 se enmarca una etapa de revolución industrial  y dio  paso a la razón iluminista, positivista, ambas en una fuerte contradicción con las clases populares que no padecen la sistematización de la modernización de una forma protagónica. Esta modernización, no partió de una necesidad educativa, sino de un proyecto que enmarcaba la producción y crecimiento de las pequeñas empresas en donde la clase obrera hacia parte de este sistema. De esta forma,  se inicia un proceso de transformación social, que parte de la necesidad de leer y conocer a través de los medios nacionales, un trasplante internacional que avanza en sus diferentes ámbitos. De esta forma  los medios nacen desde las culturas populares, con sus géneros y saberes que no pueden ser vistas como como tradicionales, porque hacían parte del resultado de un sistema económico capitalista.
Desde este marco, muchos estados modernistas, consideran que la escritura es la única forma de comunicación y bloquearon otras formas como la kinésica, la percepción corporal y la oralidad. Lo que implica que los medios parten desde el proceso de grabado hasta la escritura; puesto  que ignorar este hecho es reconocer que ninguno de los elementos corporales y gestuales comunican. Son elementos que no se catalogan dentro de lo formal porque dependen del significado que se dé en el contexto en el cual se utilicen. Analizar la estructuración de los medios, es reconocer el origen y proceso de estructuración y problemática de los las clase populares y de su proceso de representación.
Un conjunto abierto e impreciso: La escritura como elemento de estudio en el proceso de modernización, permite entender no solo el panorama social de  época sino su  la diferenciación en la escritura de Baudelaire y de los simbolistas en general. El comprender la literatura, implica entender el nacimiento del periodismo, el cine mudo, la fotografía, la radio, la televisión y las diferentes tecnologías.
La literatura es también, uno de los mecanismos que permite entender la mediación que existe entre la literatura tradicional y de vanguardia, sin embargo, no es la literatura la que permite reconocer los rasgos de una época, sino las diferentes disciplinas que enmarcan la cultura.

domingo, 4 de marzo de 2012

Javier Aparicio Mayde










Reseña: Lecturas de ficción contemporánea.

Javier Aparicio Mayde

El autor plantea mostrar una recopilación de algunas críticas de ciencia ficción, en donde los parámetros de clasificación, son las posibles semejanzas estéticas y narratológicas partiendo de las vanguardias del siglo XX hasta  mediados del mismo siglo. Por lo que clarifica que no existe una frontera clara entre vanguardia y posmodernidad y la crítica está muy lejos de alcanzar un acuerdo. Sin embargo, el lector podrá reconocer el proceso en el oficio de escribir y de tomar conciencia del material del cual están compuestas dichas obras, además de reconocer el panorama y el contexto en el que están inmersas.
La ficción posmoderna se libera de las vanguardias, a tal punto que el autor plantea el ejemplo en el cual la modernidad da la impresión de lanzarse a cabareteras y rompe con todo compromiso y fidelidad. Se enmarca entonces la posmodernidad entre 1960 Y 1995, época que señala el advenimiento de la sociedad y cultura de masas, definida como híbrida, consumista y escéptica según lo explica el autor, que define el arte como una ironía. Los textos entonces se presentan de manera autoconsciente y en la vanguardia se muestra una cultura elitista  que va dirigida especialmente a un público de  clase media .

El discurso posmoderno  que hace parte de una industrialización, un cambio de valores en lo artístico y la relativización en la literatura, permiten  que la ficción privilegie la posibilidad por encima de la verosimilitud; sin embargo, la ficción posmodernista colinda con los abusos del capitalismo y el pensamiento liberal por lo que se entiende que busca dar respuesta a un público desorientado. Se manifiesta su rechazo del realismo  burgués, un rechazo a la mimesis, por lo que es capaz de combinar diferentes elementos, mezcla entre ironía y autorreferencialidad, pero sin seguir la  línea de lo tradicional  tanto en el narrador como en los personajes.

La novela exige un lector crítico, y se divide en diferentes categorías: narración lírica, narración filosófica,  el pastiche fantástico o la crónica autobiográfica o de  viajes. La unificación ya no es posible, esto como producto del cambio ideológico  y  un pensamiento totalizante. De esta forma la novela está perdiendo entidad, de manera que admite cualquier contenido literario. Motivo por el cual el autor realiza la acotación de Borges en una conferencia de Harvard, donde señalaba que la novela estaba fracasando. Por lo que se plantean seis propuestas: Multiplicidades, bifurcaciones, fragmentaciones, posibilidades, conjeturas, síntomas de hastío o de desgana narrativa entre otras, lo que requiere de un lector modelo capaz de decodificar .

La ficción se convierte entonces en  ambigua  e isotópica y el lector cumple la función de  llenar los huecos  y da un proceso de significación de acuerdo a la motivación que presente referente al texto, de tal forma que el lector viene construyendo su propia ficción.

En un metarrelato por ejemplo la intención depende de la capacidad narrativa del  lector. Además dentro de la ficción posmoderna los lectores pasan disfrazados de personajes, tramposos, que cuentan una historia.


Los guerrilleros de la vanguardia histórica ya forzaron las cajas que  guardaban las leyes de la Ficción con mayúscula cuando saquearon sin  escrúpulos la ordenada biblioteca del realismo tradicional (cambiaron  el orden de las frases  de  Dickens, desfiguraron las  historias  de Balzac  fragmentándolas,  diluyeron los  personajes  de Tolstoi  convirtiéndolos  en símbolos, objetos inanimados o trasuntos angustiados e irracionales  del  propio autor),  y la actitud de los  autores  adscritos  a lo que se  ha   dado en llamar postmodernidad ha  consistido en rescatar, restaurar, reciclar o transformar[1]

Los maestros decimonónicos pensaban que los escritores determinaban en cierta forma la manera en que se percibía la realidad, una realidad que es aclarada a través de las obras literarias,  pero dicha claridad solo depende del lector, quien  debe buscar encontrar el tejido textual de la historia y su contexto, dentro de los parámetros de lo consiente.

Finalmente se puede concluir que dentro del proceso posmodernidad, la subjetividad, resignificación y papel del lector se convierte en un eje de vital importancia, ya que cambia su rol dentro de  un sistema que  pasó de una visión totalizante, a un individualismo frenético, que deviene una metamorfosis tanto en la literatura como en los diferentes elementos que hacen parte de la cultura. Por ende, mas que definir, hay que interpretar e interiorizar cuál es el papel de cada uno de los géneros y la visión de individuo y mundo que surgen con el pasar de los conflictos y problemáticas, que en ultimas, se convierten en  el material que emplean, aunque, en la posmodernidad la visión de realidad cambie de una manera radical.

Bibliografía:
Aparicio, J. (2008). lecturas de ficción contemporánea. Madrid: Cátedra.



[1][1] (Aparicio, 2008)


Hassan


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Sara Blake




El pluralismo en  una perspectiva postmoderna
Ihab Hassan
El autor introduce la postmodernidad como un  tema del cual se habla en la actualidad y del que se han venido tejiendo diferentes hipótesis. Sin embargo, algunos teoricos no se han dado cuenta que a través de su discurso han dado algunas aproximaciones a dicho concepto. Dar el concepto de posmodernismo de una manera apresurada, es plantear una visión incompleta, por lo que  busca recurrir a una cadena de características que lo puedan conceptualizar. En ese orden de ideas la cadena se fragmenta de la siguiente manera:
Las indeterminaciones: Toda clase de ambigüedades, rupturas y desplazamientos que afectan al saber y a la sociedad.
Fragmentación: El concepto de totalidad no se reconoce, todo está constituido en partes o fragmentos, lo que se ve reflejado en las diferentes formas de representación.
Descanonización. La visión de autoridad de ve desmitificada,  se parte de la muerte de dios hasta la muerte del autor. Es el rompimiento de las formas tradicionales de cultura, lo que anteriormente parecía estar organizado se vuelve caos; la creación de movimientos de minorías y el papel de la mujer empieza a tomar una figura relevante dentro de dicha posmodernidad.
Ausencia del yo: La literatura, se subvierte a sí misma en las formas de «silencio» articulado[1], ha sido un claro reflejo de lo que sucede en la cultura respecto a la pérdida del yo, desde Nietzsche quien declara que el yo, es una simple ficción; aunque los posestructuralistas  traten de rencontrar ese ego que desde su visión se constituye como un principio totalizante.  De esta forma, lo que señalaba una posible representación, se convierte en lo impresentable y anicónico.Visto desde otra perspectiva, los patrones de  la estética cambian  de manera radical y lo abyecto, lo simbólico, la muerte entre otros elementos, son los que adquieren significado; de esta forma la tendencia desconstructiva del postmodernismo pasa a ser una tendencia reconstructiva.
Ironía  Indica la ausencia de un paradigma porque se vuelve a la autorreflexión y exigencia de claridad en medio de algo que se convierte en absurdo, solo existe claridad en medio de un estado de inconciencia.
Hibridación, o la repetición mutante de los géneros: Señala de manera clara la deformación dentro de los géneros literarios, una clasificación que se convierte en un es y no es, se llega a pensar como lo afirma  el autor en: una categoría promiscua de «paraliteratura» o «literatura del umbral»[2]. De esta forma la percepción de los teóricos se puede reconocer como un caos temporal en donde la tradición se convierte en una expansión del pasado en el presente.
Carnavalización. Término de Bajtín en el cual se incluyen las anteriores categorías pero a su vez se habla de un etos absurdo, anterior a la heteroglosia (el habla en el idioma del otro), además, de la polifonía (pluralidad de voces que se corresponden con múltiples conciencias independientes e inconfundibles); la carnavalización exterioriza una presencia de lo  absurdo, lo contrario y degradante.
Performance, Participación: Es la invitación del lenguaje a ser representado, escrito y revisado. Se convierte entonces en la carnavalización del teatro, la descanonización dentro del mismo, quién a su vez como lo indica Richard Poirie puede caer en un Solipsismo.
Construccionismo. Esta construcción es ficcional bajo el pensamiento de Nietzsche y Kant. Tales ficciones efectivas sugieren la creciente intervención de la mente en la naturaleza y la cultura, un aspecto de lo que he llamado el «nuevo gnosticismo», evidente en la ciencia y el arte, en las relaciones sociales y las altas tecnologías.
Inmanencia. Hace referencia a la capacidad de la mente a  generalizarse mediante símbolos, lo que se alcanza a través de una dispersión de los sentidos; lo que deviene la existencia dentro de la literatura y la cultura en la creencia de agujeros negros, la existencia de mundos posibles. La cultura se convierte en un  sistema semiótico inminente.
Esto no indica que los once pasos o categorías que recogen el postmodernismo, lo definan, sin embargo llega a dos conclusiones de vital importancia:
(a) El pluralismo crítico está profundamente implicado en el campo cultural del postmodernismo;  y (b) un pluralismo crítico limitado es en cierta medida una reacción contra el relativismo radical, las indetermanencias irónicas, de la condición postmoderna; es un intento de contenerla.De esta forma la definición de postmodernidad es aun más confusa, porque desde la pluralidad se reconoce el nacimiento del aparente problema, donde en cierta manera se busca descubrir el significado de un mundo que en realidad dependería de la subjetividad. De hecho dentro de la literatura, “la paraliteratura” y la crítica[3] se asevera que la visión de crítica ha cambiado de una manera radical, lo que define  que :Sobre la teoría y la práctica de la crítica seguramente carece de originalidad: como todo discurso, la crítica obedece imperativos humanos que continuamente la redefinen. Es una función del lenguaje, el poder y el deseo, de la historia y la casualidad, del propósito y el interés, del valor. Sobre todo, es una función de la creencia, que la razón articula y el consenso, o la autoridad, no sólo hace posible, sino también restringe.
La postmodernidad se ha convertido en una continua polémica, lo que implica que lo teórico tiende a desaparecer, y por entre todo se vuelve liquido y sin límites que señalen un proceso de significación colectiva. Por lo que desde  una perspectiva foucaultiana la crítica parece un discurso tanto del deseo como del poder, un discurso, en todo caso, conativo y afectivo a la vez en sus orígenes personales. Que representa los patrones culturales de la época, su ideología y mentalidad.Dentro de ese proceso y la pluralidad de voces que allí se enmarcan, el autor soporta su pensamiento en diferentes teóricos señalando el papel de  que su idea principal frente a la diatriba y el deseo,  no es sólo que la teoría crítica es una función de nuestros deseos, ni simplemente que la crítica a menudo toma el placer o el deseo como su asunto, su tema. Mucha crítica actual concibe el lenguaje y la literatura mismos como órganos del deseo, a los que la crítica trata de adherirse eróticamente.
El pluralismo crítico, en nuestra época postmoderna, señala un  totalitarismo y terror, de fe fanática y descreimiento radical al mismo tiempo, lo que interviene de manera directa en el discurso literario, teórico o a la crítica misma. De esta forma se puede concluir que para realizar una definición y estudio de lo que se cataloga como postmoderno, se hace necesario el hecho de adentrarse en la cultura y el pensamiento político, histórico y religioso, entre otros;  de manera que se comprenda el panorama general de lo que se está viviendo y del cambio que surge tanto del  individuo como de un colectivo que ya no hace parte de una totalidad.


Hassan, I. ( (enero-junio 1991)). El pluralismo en una perspectiva postmoderna. Criterios, La Habana, nº 29,, pp. 267-288.




[1] (hassan, (enero-junio 1991))